lunes, 27 de agosto de 2007

Tam Tam Tre

Canciones, crónicas de conciertos, discos esenciales,... este blog gira en torno a la música. Tenía pensado que el primer texto “concertil” fuera sobre aquel magnífico recital que vi hace más de un año de Mikel Urdangarin, pero un fin de semana pasado por agua y bañado en canciones ha hecho que el tema sea otro.

Dos días, dos conciertos, uno musical, el otro,... no sé definirlo muy bien. Ayer en Llodio, Tam Tam Go, un grupo venido muy a menos, con el handicap de hacer un concierto gratuito, tipo de recital en los que siempre acude un 80% de curiosos y un 20% (siendo generoso) de verdaderos seguidores. Corto, frío,... y en el que la gente no supo ni siquiera aprovechar las únicas gotas de vintage del concierto, como el clásico y no muy bien interpretado “Manuel, Raquel”.

Pero el éxito del fin de semana se dio el viernes. Para empezar, la sala Bilborock (también conocida como “La Merced”), impecable, una antigua iglesia reconvertida a sala de conciertos, con muy buena acústica, y que tan buenos recuerdos me trae. Lo que se vio en ella es imposible de definir, ópera-ballet leí en una crónica, monólogo pensará la mayoría de los que asistieron a la sala, cruasán musical lo llamaría su amigo Pablo Carbonell,... basta con decir, que sobre el escenario se encontraba Pepín Tre.


Con una intensidad bestial, desde el primer segundo del espectáculo hasta el último, no pude parar de reír, pero sí que es cierto que tras pasar grandes jornadas de estudio con tronchantes sesiones de “Chispa y Muelle”, no era fácil esperar menos. Casi hora y media mezclando monólogos, canciones, piezas instrumentales,... todo ello sin equivocar ninguna palabra ni beber ni una gota de agua hasta que no lleva casi 60 minutos sobre el escenario. Pero es que de un hombre capaz de componer una canción titulada “Tornero, fresador y matricero” se debe esperar algo muy grande. Para mí, una persona increíblemente culta, por mucho que él se empeñe en hacer creer lo contrario al respetable, no echa de menos a Cebrián a su lado, se basta y se sobra él solito. Cientos de caballos jerezanos corriendo por los pasillos, tinteros, toneletes, serruchos, cosechadoras a la salida, norias regadoras, cortes longitudinales, la porosidad del universo, latitudes y longitudes, Sam Sonite, turroneros, reboleras, magma despreciable, fotolitos, fotofosfitos, solos de guitarra, chisporroteos, catéteres, hosquedad y sobre todo... el efecto Venturi, masa potencia por velocidad luz = agua gas. Si usted no lo entiende, yo no puedo hacer más. Y ahora, ¿para cuándo Krahe?