lunes, 24 de septiembre de 2007

"Pequeño Rock & Roll", Quique González

¿Quién te espera en una habitación de hotel?
¿Quién se estrena cuando tú te estrenas también?
Ayer te montaste aquella escena
para ver quién se dejaba querer.
Primero se acercaron dos
y luego se borraron.

¿Quién te espera en una habitación de hotel?
¿Quién se estrella cuando tú te estrellas también?
Después, a la hora de la pena, dos gintonics no te sientan tan bien
y tengo que ofrecerte yo el aire de la calle.

Pequeño rock and roll sudando en el jardín,
nunca quiso ser de nadie.
Ya sé que estás en otra, amor.
Pequeño rock and roll,
ya sé que estás a punto de decirme adiós.

Horas muertas en la habitación de hotel,
¿Quién te espera? Dime, ¿quién te espera esta vez?
Ya ves, todavía me envenena,
pero ya no puedo retroceder.
No voy a reventarte yo tu baile de disfraces.

Pequeño rock and roll, sudando en el jardín,
nunca quiso ser de nadie.
Ya sé que estás en otra, amor.

Pequeño rock and roll,
ya sé que estás a punto de decirme adiós.




Mi vida fuimos a volar
con un solo paracaídas.
Uno sólo va a quedar
volando a la deriva.

“Fiesta de la luna llena”, “Miss camiseta mojada”, “Avenidas de tu corazón”, “Aunque tú no lo sepas”, “Reloj de plata”,... tantas y tan buenas canciones en un solo disco, “Pájaros mojados”, de Quique González. Entre los seguidores del músico madrileño, se ha dudado siempre de la consistencia del que fuera su tercer álbum de estudio, superproducido, excesiva presencia de metales, el sacrilegio que para muchos supuso el atreverse a editar su “Aunque tú no lo sepas”,... Sinceramente, para mí ese disco fue una obra mayúscula y con el paso del tiempo me reafirmo más en mi juicio. De 12 canciones, hay 10 que me parecen auténticas obras de arte, pero con el tiempo, la canción que más me ha enganchado de todas ellas, ha sido una que en un principio pasó totalmente inadvertida para mí, “Pequeño Rock & Roll”.

Mucho se ha hablado de esta canción y de su retorcida y enigmática letra. Todos alguna vez hemos deseado compartir un rato de nuestras vidas con ese rock & roll del que habla la canción, evitar que se hunda y a la vez, hundirnos con él, bebidos, empapados. Cuenta la leyenda que la letra de esta canción surgió en una ciudad europea, rondando a una chica que precisamente se encontraba de Erasmus, igual que yo lo estuve durante el año pasado (sí, hace un año ya que me fui para no volver).

En “Pájaros mojados” la canción tiene un sentimiento puro, total. Va cogiendo fuerza segundo a segundo, acorde tras acorde, de la mano del piano de Basilio Martí y la batería de Toni Jurado, pero sobre todo de la guitarra de Carlos Raya. Poco después, durante la gira que acompañó a la salida de su cuarto disco “Kamikazes enamorados”, Quique se atrevió a incluir un pedazo de “Paloma” de Calamaro al final de la canción, que por momentos iba tomando estatus de mítica entre sus seguidores. En el CD extra que acompañó la salida de “La noche americana” se incluía una versión en directo de la “nueva” canción, con ese trozo de Calamaro al final y la guitarra mágica de Carlos acompañando cada giro en la voz de Quique.

Pero el punto culminante de la misma llegaría un disco más tarde, cuando en el directo “Ajuste de cuentas” Bunbury elevó a clásico dicho corte, con un de los mejores dúos que he escuchado nunca. Esa misma interpretación me acompañaría en mi último día Erasmus precisamente, tal y como surgió la canción del puño y letra de su creador, mientras intentaba meter todas mis cosas en una maleta y degustaba mi último chocolate en taza polaco, ya sé que estás a punto de decirme adiós,...

lunes, 27 de agosto de 2007

Tam Tam Tre

Canciones, crónicas de conciertos, discos esenciales,... este blog gira en torno a la música. Tenía pensado que el primer texto “concertil” fuera sobre aquel magnífico recital que vi hace más de un año de Mikel Urdangarin, pero un fin de semana pasado por agua y bañado en canciones ha hecho que el tema sea otro.

Dos días, dos conciertos, uno musical, el otro,... no sé definirlo muy bien. Ayer en Llodio, Tam Tam Go, un grupo venido muy a menos, con el handicap de hacer un concierto gratuito, tipo de recital en los que siempre acude un 80% de curiosos y un 20% (siendo generoso) de verdaderos seguidores. Corto, frío,... y en el que la gente no supo ni siquiera aprovechar las únicas gotas de vintage del concierto, como el clásico y no muy bien interpretado “Manuel, Raquel”.

Pero el éxito del fin de semana se dio el viernes. Para empezar, la sala Bilborock (también conocida como “La Merced”), impecable, una antigua iglesia reconvertida a sala de conciertos, con muy buena acústica, y que tan buenos recuerdos me trae. Lo que se vio en ella es imposible de definir, ópera-ballet leí en una crónica, monólogo pensará la mayoría de los que asistieron a la sala, cruasán musical lo llamaría su amigo Pablo Carbonell,... basta con decir, que sobre el escenario se encontraba Pepín Tre.


Con una intensidad bestial, desde el primer segundo del espectáculo hasta el último, no pude parar de reír, pero sí que es cierto que tras pasar grandes jornadas de estudio con tronchantes sesiones de “Chispa y Muelle”, no era fácil esperar menos. Casi hora y media mezclando monólogos, canciones, piezas instrumentales,... todo ello sin equivocar ninguna palabra ni beber ni una gota de agua hasta que no lleva casi 60 minutos sobre el escenario. Pero es que de un hombre capaz de componer una canción titulada “Tornero, fresador y matricero” se debe esperar algo muy grande. Para mí, una persona increíblemente culta, por mucho que él se empeñe en hacer creer lo contrario al respetable, no echa de menos a Cebrián a su lado, se basta y se sobra él solito. Cientos de caballos jerezanos corriendo por los pasillos, tinteros, toneletes, serruchos, cosechadoras a la salida, norias regadoras, cortes longitudinales, la porosidad del universo, latitudes y longitudes, Sam Sonite, turroneros, reboleras, magma despreciable, fotolitos, fotofosfitos, solos de guitarra, chisporroteos, catéteres, hosquedad y sobre todo... el efecto Venturi, masa potencia por velocidad luz = agua gas. Si usted no lo entiende, yo no puedo hacer más. Y ahora, ¿para cuándo Krahe?

viernes, 27 de julio de 2007

"Nothing Better", The Postal Service

Will someone please call a surgeon
who can crack my ribs and repair this broken heart
That you’re deserting for better company?
I can’t accept that it’s over…
I will block the door like a goalie tending the net
in the the third quarter of a tied-game rivalry

So just say how make it right
and I swear I’ll do my best to comply

Tell me am I right to think that there could be nothing better
than making you my bride and slowly growing old together


I feel I must interject here
You’re getting carried away feeling sorry for yourself
with these revisions and gaps in history,
so let me help you remember.
I’ve made charts and graphs that should finally make it clear.
I’ve prepared a lecture on why I have to leave.

So please back away and let me go

I can’t my darling, I love you so…

Tell me am I right to think that there could be nothing better
than making you my bride and slowly growing old together


Don’t you feed me lines about some idealistic future
Your heart won’t heal right if you keep tearing out the sutures


I admit that I have made mistakes and I swear
I’ll never wrong you again

You’ve got a lure I can’t deny,
but you’ve had your chance so say goodbye

Say goodbye

Si me pusiera a contar las canciones que a lo largo de mi vida me han emocionado, no acabaría nunca, cientos, miles,... ¿cómo decidirme entonces por una sola para inaugurar la sección musical de mi blog? A priori, tarea imposible.

Puede que reduciendo los criterios de selección, el cerco se iría estrechando y la búsqueda de la canción adecuada fuera mucho más sencilla, canciones que me recordaran algo, que me hagan sentir bien, que me emocionen,... pero la verdad, la misión sería igualmente eterna.

¿Por qué entonces “Nothing Better” de The Postal Service? Sinceramente, no lo sé. No es ni la canción de ese grupo que más me gusta, ni es a su vez ese grupo mi preferido,... The Postal Service es un grupo basado casi al 100% en las letras y voz de Ben Gibbard (líder de Death Cab for the Cutie) y el productor Jimmy Tamborello, autor de las bases electrónicas.

Pero, ¿puede uno llegar a esta canción a través de un camino tan lejano como se puede presuponer que es la senda que sigue Quique González hoy en día? Pues sí, es posible hacerlo. Cuando salió al mercado el iPod (millones de personas no podrían vivir hoy sin él, basta con leer las encuestas de “El Nervión” de vez en cuando), el público en general se maravilló con su extraño y cautivador modo aleatorio, capaz de desordenar más de 20GB de música... y hacer que tengan un orden totalmente, llamémoslo,... lógico. En el momento de su salida al mercado lo leí en más de un artículo de opinión, se lo escuché a más de una persona,... y todos coincidían en que ese modo aleatorio, era capaz de sorprender al más pintado. Resulta que yo no tengo un iPod, pero el modo “aleatorio” de otra herramienta informática, como es YouTube fue el que me descubrió la canción antes citada. Entré en dicho portal de internet y tras ver un vídeo de un concierto en un pueblo perdido de Quique González, la página, me dio la opción de visualizar un video llamado “Such great heights”, de un grupo que hacía llamarse “The Postal Service”,... Ese día me sobraba tiempo, y me puse a verlo. A los 30 segundos de escucha, recuerdo que le comenté a mi hermano, “suena genial, me recuerda un montón a Death Cab for the Cutie, con lo que me gusta ese grupo,...”. No iba muy desencaminado, resulta que es un proyecto paralelo del cantante de dicho grupo. Esa misma tarde, me puse a investigar, me bajé más canciones,... y finalmente, apareció “Nothing better”.

Aunque si he de ser sincero, de no ser por un vídeo que acompaña a la canción, hubiese pasado desapercibida para mí como una de esas tantas canciones que descubres a los 10 años de tener un disco, en una escucha cualquiera,... cuando nunca te habías parado a escuchar con detalle esa pista. Pero el amigo YouTube (de nuevo), me mostró al poco tiempo un vídeo al que acompañaba esta canción realizado por unos desconocidos (al menos para mí) Neil Jacob y Deborah Coan. Y fue el vídeo el que me hechizó. Los trozos de música electrónica seguidos de esas escenas de libros apilados, las escenas de un amanecer polaco, las escenas a contraluz, luces, sombras, distorsiones,... A partir de ese día, le presté mucha más atención, merecida atención, a la que ahora mismo es una de mis canciones preferidas del amigo Ben, por su letra conversacional entre él y ella, por lo mucho que me evoca (yo he tenido esa conversación ya, ¿me equivoco?), por el sello que deja en casi todas sus canciones Ben Gibbard,... por lo mucho que me recuerda a “Your heart is an empty room”, del disco “Plans”,... En definitiva, un bocado de realidad para comenzar.

(Dejo aquí el enlace al vídeo del que hablé antes:)

http://www.youtube.com/watch?v=K_9nIljBYTc&mode=related&search=